La Caja Donde Te Metes Tú Mismo

 
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Atrévete a Salir de Tú Caja

Por más de dos décadas fui una ejecutiva destacada en una organización internacional sin fines de lucro, cuya misión sigo amando.  Tuve una vida laboral increíble donde pude contribuir con la formación profesional de cientos de líderes de más de 50 países. Mi pasión por mi trabajo nunca disminuyó pero el año pasado empecé a sentir que algo me hacía falta. Este sentimiento de vacío y ansiedad venía siempre acompañado de muchas preguntas: ¿Qué estoy haciendo con mi vida? ¿Quién quiero ser cuando sea más grande? ¿Cuál es el impacto que quiero tener en el mundo más allá de lo que he hecho hasta ahora?  ¿Se supone que debo estar haciendo esto? ¿Me debo quedar aquí o cuál es el próximo paso? Además, me di cuenta  que este sentimiento y estas preguntas que yo me hacía no eran exclusivamente mías. Este sentimiento lo he visto reflejado en personas de todas las edades.

Nuestra capacidad para tomar el siguiente “gran paso” y la creencia de que podemos o no tomarlo, es moldeada muchas veces por lo que los demás creen de nosotros y lo que nosotros creemos que somos capaces o no de lograr.

A pesar de que los seres humanos estamos en constante evolución, la percepción o imagen que los demás tienen de nosotros es bastante estática. Mi papá, quien ama a los filósofos griegos siempre citaba a Heráclito de Abdera:  “Un hombre no se puede bañar en las aguas de un mismo río porque ni él es el mismo ni las aguas tampoco”. Entonces ¿cómo es que tendemos a aferrarnos a las nociones preconcebidas de nosotros mismos? ¿Somos realmente libres de alcanzar nuestro potencial cuando no ajustamos nuestra versión de nosotros mismos a través del tiempo?

Realmente me cuestiono esto: ¿Por qué somos presos de las percepciones que tenemos de nosotros mismos si es que evolucionamos todos los días?  ¿Cómo es que esta vieja versión de nosotros logra apoderarse de una parte de nuestro cerebro?

Yo le llamo a esta vieja versión de nosotros “nuestra caja”.  De manera similar nuestra familia, pareja y amigos también tienen su propia caja para nosotros en sus mentes y a ellos les gusta quedarse con esa versión de nosotros tambien “su caja para nosotros” ya que ésta es bastante predecible y segura.

Ambas percepciones, nuestra caja y la de ellos, prevalecen toda una vida y lo más impactante de todo, es que desde estas cajas nosotros tomamos las decisiones en donde determinamos nuestro potencial y nuestras limitaciones.

Ambas cajas están llenas de reglas pre-programadas, formas aceptables de llevar la vida y específicas cronologías de cuando es que las cosas y los eventos de vida tienen que pasar. Unos ejemplos: ¿Por qué no tienes novio/novia? ¿Cuándo es que vas a hacer algo con tu vida? ¿Cuándo te enfocarás en un trabajo real? ¿Cuándo te vas a casar? ¿Y qué no van a tener bebés? ¿Vas a cambiar de carrera? ¿Ya estás buscando otro trabajo, pero no acabas de entrar? ¿Me vas a dar nietos? ¿Cuándo te vas a comprometer? ¿Cuándo tienen otro hijo? ¿Y una de mis favoritas, ¿Te vas a casar OTRA vez? ¿Te vas a divorciar? Y del otro lado, nuestra propia caja. “Yo no puedo hablar en público, soy malísima”; “Jamás me podría salir de mi trabajo”; “Yo andar con alguien que no hable español y cante rancheras olvídalo”; “Yo no puedo llevar mis cuentas, a mi lo de los números no se me dá”; “Yo no necesito una promoción para saber mi valor”; “Estoy muy chiquito para tomar esas decisiones” o “Estoy muy viejo/a para eso, olvídalo”.

Todas estas cajas nos limitan inmensamente, pero especialmente la caja en la que nosotros mismos nos metemos. Esta es la que limita nuestra habilidad y creencia de lo que podemos o no nosotros lograr.

Fui muy afortunada de haber experimentado la magia que llega a tu vida cuando te atreves a salirte de tu propia caja.  A mi me cambió la vida y me pasó cuando decidí mudarme a Washington, D.C. cuando tenía 20 años y sólo porque al caminar por sus calles sentí que pertenecía y tenía que vivir allí.  A pesar del shock que le causé a mi papá, mi familia y mis amigos, salí de mi futuro predecible y me atreví a seguir mi corazón. He vivido en una ciudad que amo desde entonces y eso además me permitió conocer y trabajar con muchisimos otros paises y conocer a gente maravillosa.

Y 20 años después, estoy experimentando la magia que sucede cuando dejas que la parte más auténtica de ti mismo sea la que cobre vida, estableciendo tus propias reglas, tus propias maneras de hacer las cosas y tus propias líneas de tiempo.

No ha sido fácil retar el estatus quo, ese que hace que toda la gente a tu alrededor se sienta cómoda, no es fácil pero la recompensa es inmensa: si se puede ser feliz. Siempre me he sentido tan inspirada por las personas que rompen los paradigmas y viven la vida en sus propios términos.  He sido inspirada toda mi vida por pioneros, individuos que cambian las reglas del juego, alquimistas y magos. Ellos me recuerdan el poder tan grande que te da el crear tu vida a pesar de los obstáculos y las crisis por las que tenga uno que pasar. Por eso amo a mis Kardashians.  Igual las amas o no pero ellas son un ejemplo de cómo vivir la vida en tus propios tiempos.

Mi hermana dice “necesitas cancelar el ruido” y ponerte unos audífonos que bloqueen por completo el ruido exterior.  Audífonos que te permitan enfocarte en la vida que realmente quieres vivir sin la amplia gama de expectativas e ideas preconcebidas de la vida que “deberías de estar viviendo”. Esa que a veces estamos desesperadamente tratando de vivir aunque tal ves ya ni te acuerdes del porqué.

Siempre quise escribir y compartir mis experiencias y reflexiones en una plataforma más grande que la que me daba mi trabajo.  Sin embargo, me sentia muy cómoda y segura con un trabajo tan bueno, un título potente, un salario seguro, una infraestructura a mi total disposición y por supuesto, mi seguro médico.  Siempre he admirado a los emprendedores por su valentía y coraje pero pensaba que yo no podría separarme de la institución/organización que me diera esa seguridad que yo pensaba necesitaba a como diera lugar.  ¿Y por qué no pensar que yo podía construir una institución si lo quisiera, fui parte fundadora de otra porque yo no podría?

Me tomó mucho tiempo y un sentimiento de infelicidad angustiante, mismo que provocó un corazón roto en mi existencia al darme cuenta que ya no era feliz en mi amado trabajo. Que las cosas habían cambiado y que el lugar ya no era el adecuado para mi - eso inspiró una reflexión profunda de mis sentimientos, sueños y objetivos y un ajuste de las percepciones de mi caja.  

Me tocó desmontar mi caja, acoplar las percepciones de mi misma con lo que yo soy hoy y no hace diez, cinco o un año. Me salí de mi zona de confort para conquistar sueños más grandes, estirándome lo más posible para construir la vida que quiero tener hoy. La semana que entra hablaré en el blog de tres ejemplos muy diferentes de caminos tomados en la vida y sin embargo con un resultado similar en el nivel de felicidad que alcanzamos mis dos hermanos y yo. Comparto estas historias muy personales para que puedan tener referentes distintos de caminos de vida.

El proceso de salirnos de nuestra propia caja y trabajar en nuestros sueños y legado es hermoso, doloroso, emocionante, aterrante, liberador, seductor y todas las emociones que puede vivir un ser humano en un mismo dia.  Salirse de la caja en donde me puse por años no fue fácil pero era indispensable para darle a mis sueños y objetivos una oportunidad. Además, de brindarme la opción de explorar el impacto que puedo tener en el mundo en otros escenarios y darme la oportunidad de ser sorprendida por la vida.  

Aplicar La Regla Moderna (The Modern Rule, TMR por sus siglas en inglés) es vivir con convicción en tus propios términos y al hacerlo, impactar tu calidad de vida, tu comunidad y tu mundo de la manera más positiva que podemos hacerlo: encontrando nuestra voz y construyendo la vida que estamos destinados a vivir. Reclutando a nuestra mejor versión para trabajar por nuestros objetivos y sueños. Salte de tu propia caja y verás el mundo tan maravilloso que ni siquiera sabes que  existe.  Tu futuro está en tus manos.