SIEMPRE HAY 8 VERSIONES DE UNA HISTORIA

 
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no creas todo lo que escuchas

Mientras me preparaba para irme a estudiar a la Universidad en México pasé un verano espléndido en una pequeña ciudad en España. Mi hermana y yo tenemos mucho que agradecerle a ese Verano ya que conocimos a grandes amigos, hoy hermanos de vida.  Ellos eran un grupo de chicos simpáticos y divertidos, ese verano lo pasamos juntos saliendo a conciertos y arreglando el mundo por horas en grandes conversaciones, en un jardín donde corría una brisa extraordinaria. La historia nos cuenta que durante los veranos el amor suele aparecerse con una gran sonrisa atrapando a algunos más que a otros. Por mi parte ese verano conocí a un chico alto y guapo que atrapó mi atención, para efectos de este escrito lo llamaremos el chico de Ipanema. Pasamos mucho tiempo juntos y a mi me parecía muy interesante. Poco yo sabía en ese momento que el chico en cuestión desataba pasiones y tenía fervientes admiradoras. Estas chicas no estuvieron nada felices al enterarse que durante el verano habíamos creado una amistad tan estrecha.  

Antes de que se acabaran las vacaciones, yo viaje a Estados Unidos para reunirme con mis amigos unos días antes de partir para la Universidad. Cuando regrese a México para empezar mi semestre, me enteré que había una leyenda urbana circulando por la aldea donde pasé el verano, donde los protagonistas éramos nada menos que el chico de Ipanema y yo.  La leyenda contaba que éramos mas que amigos y no sólo eso, sino que me había dejado embarazada y que por eso había sido yo exiliada a los Estados Unidos. Para ser franca, era la primera vez en mi vida que me enfrentaba con una leyenda urbana, ni siquiera el chico de Ipanema y yo teníamos que ver románticamente todavía. Nos gustaba estar juntos y conversar de la vida y pasamos un verano inolvidable.  Cuando me enteré que la leyenda circulaba por toda la aldea, me sentí morir, me afecto muchísimo que se atentara con mi reputación. Fue entonces cuando enfurecida le hablé a mi mamá para pedirle que me ayudara a aclarar la situación: “Que no existía ningún embarazo y que yo no me encontraba en los Estados Unidos” sino estudiando en México en la Universidad. Fue en ese preciso momento cuando me cuestioné todas las historias que había escuchado y creído durante mi vida y su veracidad. La rumorología existe.

Realmente tengo mucho que agradecerles a estas chicas por este episodio en mi vida ya que me dieron una enseñanza que marcó la manera en la que yo vería el mundo de allí en adelante.  Esta historia me enseñó a no creer en cualquier historieta que llegara a mis oídos, ademas de entender que todas las personas tienen diferentes versiones de lo que pasa, todo guiado por su perspectiva, los sentimientos en su corazón e intereses.  En ese momento me comprometí conmigo misma a jamás repetir algo de lo que yo no sabía nada y mucho menos si involucraba a otras personas negativamente.

Más tarde la vida me dio otra oportunidad para aprender más acerca de las “perspectivas” al compartir con una chica que era la hostess de un famoso lounge donde yo vivía. Ella observaba una peculiaridad en cómo se interpretaba el mundo en función de si eras el espectador o el protagonista. La perspectiva cambiaba categóricamente dependiendo de tu involucramiento en el momento. Ella decía: “Si ves a un grupo de chicas en la barra a quienes claramente se les pasaron las copas, era posible que subiendo la ceja pensarás “¡qué vergüenza, eso no se ve nada bien!”. Sin embargo, si es tu amiga, esa que estudió y trabajó toda la Universidad y que finalmente se ha graduado y además, acaba de dejar al novio que la engañaba, seguro la llevaras a festejar ese gran momento y si terminan con un pequeño exceso de copas, no importará la situación justificada, la algarabía, los alipuses y la escena.  

Le doy  gracias a estas dos historias el aprendizaje de no comprar ni pedir prestada la investidura de juez para juzgar lo que hacen o dejan de hacer los demás y sobre todo entendí la importancia de ver que en la vida las historias tienen más de una versión, siempre.  Y es un hecho, dependiendo de qué papel te toque jugar en las historias hay una serie de factores que influyen en la perspectiva que tienes de un acontecimiento: tu historia personal, tus motivaciones, los sentimientos que existen en tu corazón,  la información que posees e intereses que tengas. No sólo eso sino que también aprendí que el ser humano está totalmente equipado para convertirse o hacer lo que exactamente critica y juzga si se dan las circunstancias adecuadas. Y nunca sabe las batallas que están luchando los demás.

También aprendí que si no tengo algo amable que decir de los demás es mejor quedarme callada pero eso lo aprendí de Bambi, a través de mi mamá. En nuestra familia hay un promedio de ocho versiones de cada historia y siempre tratamos de mantener la mente abierta, libre de juicios, prejuicios y etiquetas y sobre todo apoyándonos los unos a los otros hasta el fin al mismo tiempo de darnos perspectiva mutuamente, tal como lo dicta el código de The Modern Rule. ) ¿Y tu crees las historias que te cuentan los demás o te ha pasado alguna vez algo parecido?