Si Puedes Cambiar tu Forma de Pensar...

 

“Tienes la realidad a la que te comprometes”. Leí al inicio del año 2007, mi hermana Menchu me mandó a leer un libro que eso afirmaba. Menchu continúa compartiendo libros para leer de los cuales yo sigo aprendiendo, aunque este en particular, se lo había recomendado mi hermano Rubén. Mi musa de la perspectiva nunca me falla.  Este libro cambió mi vida desde esos tiempos hasta el día de hoy.

El título del libro es Conscious Living lo que significa en español “Vivir Conscientemente”.  Puedo asegurar que al leer esta frase: “Tienes la realidad a la que te comprometes” me puse como loca y muy enojada con esta aseveración. ¿Cómo te atreves autor a decir esto? ¿Cómo puedes si quisiera insinuar que yo tengo algo que ver con el hecho de que los pasados 10 años he traído mi cabello con trenzas? ¿Qué tengo que ver con aquel evento trágico cuando se me cayó el cabello y en vez de optar por una peluca opté por unas trenzas inspirada por Dione de la película Clueless?  ¿Cómo te atreves a decirme en mi cara que yo he estado en un maratón de relaciones desde que tengo 15 años? Ya estuve casada dos veces en ese periodo, ¿cómo te atreves a decirme que yo he estado comprometida con estas dos realidades? ¡Qué atropello a la razón como diría Silvio Rodríguez!

Tengo mucho que agradecer a mis genes por salvarme de una vida de victimización. Después de mi reacción inicial tipo el exorcista, mi mente no me dejo en paz y luché por entender este acertijo. Yo que supuestamente soy inteligente, reflexiva (eso me decía yo) ¿qué es lo que pasa? ¿Cuál es la parte que no estoy entiendo? Después de noches y días, de calles recorridas sin descanso y silencios eternos tuve un momento de claridad.  

Por supuesto, mi mente estaba atrapada en esa caja de esa historia que viví 10 años antes en donde las trenzas eran la única solución sostenible para mi cabeza. Cuando se me cayó el cabello por primera y segunda vez. Después del 2001 yo ya no tenia ese problema y el cabello no se me volvió a caer.  Sin embargo, yo seguí comprometida con mis hermosas trenzas. Religiosamente iba a ver a Michelle, la reina que me entrenzó el cabello por más de una década, cada dos meses sin falta. Nada era más importante en ese momento, era una máxima prioridad, lloviera, tronara o relampagueara, yo me presentaba con Michelle en la madrugada y pasaba 10 horas o más para empezar y terminar el proceso.   

Mis trenzas representaban mi santuario, mi protección y mi seguridad, eran todo para mi. Mis leales compañeras, mis escudos en contra de todo lo que pasara en el mundo. Además, eran ya parte de quien yo me había convertido como profesional, parte de mi personalidad. Sin embargo, recuerdo que con en el aniversario número 10 de mis trenzas empecé a fijarme en los videos musicales, veía a las chicas con unas cabelleras bellas y libres como el viento, como dijera Luis Miguel. Cuando las veía pensaba que vida tan maravillosa tendrán esas chicas con esas cabelleras.  Después de ese momento sólo veía cabelleras largas y hermosas. Pensaba con nostalgia: “yo nunca podré tener ese cabello fabuloso. Además, en todo caso que tuviera el cabello sin trenzas, no sería sedoso y con movimiento ya que yo tenia el cabello rizado tipo Donna Summer o Amanda Miguel”.

Todo esto pasaba en mi cabeza cuando de repente llegó Menchu con su libro, nuestra curadora de ideas, como bien le llama uno de mis mejores amigos.  Tuve un momento de claridad, un AHA moment como se dice en inglés y todo tuvo sentido. “Si estoy comprometida, pero con mis trenzas, jamás dejo de ir a mis citas y las cuido como si fueran unos bebés”, fue entonces cuando pensé “yo puedo tener el cabello libre y largo aunque sea como Donna Summer.”   En esos momentos todavía no sabía que el mejor invento de la humanidad había sido descubierto en esa misma década y me estaría esperando en cuanto abriera yo esa puerta: la keratina.

Todavía recuerdo con claridad ese momento tan importante para mi entendimiento de la vida. Acto seguido, me encontraba hablando con Menchu y una de nuestras amigas del trabajo, Rebeca, cuando les dije a las dos: “chicas leí este libro y me voy a comprometer a liberar mi cabello, no va a estar lindo al principio pero tengo que empezar por algún lado”.  En ese momento Becky me preguntó sorprendida, ¿Pili, cuándo vas a hacer esto? Que fuerte. Le contesté, “hoy Becky, hoy me las quito”.

Lo demás es historia, nunca volví a ver atrás. Alguna vez tan sólo para sonreír y agradecer por la hermosa opción que me dio la vida de tener trenzas cuando perdí mi cabello.  Y así hice el reajuste de mis pensamientos y percepción de quien yo era 10 años después y el potencial y las oportunidades que tenía si tan sólo me comprometía a ello.

Y hoy se que cualquiera que sea esa realidad que anhelas, la puedes tener si realmente te comprometes a ello y ajustas la percepción que tienes de ti en tu caja mental. Nada es imposible y esta afirmación “tienes la realidad a la que te comprometes”  es vigente para mi hasta el dia de hoy. Después de una década de este episodio de las trenzas, volví a vivir algo similar cuando me di cuenta que SI podía renunciar a mi trabajo para explorar otros mundos si realmente me comprometía a hacerlo. ¿A qué estas dispuesto a comprometerte hoy?