¿Eliges bien las palabras que usas?

 

Tus palabras tienen poder

El lenguaje dirige nuestros pensamientos hacia direcciones específicas y, de alguna manera, nos ayuda a crear nuestra realidad, potencializando o limitando nuestras posibilidades. La habilidad de usar el lenguaje con precisión es esencial para una buena comunicación y sobre todo para incitar y apoyar a la genialidad de cualquier ser humano.  El hecho de exhortar a la reflexión y con las palabras apoyar y motivar a los demás es una noble y muy fructífera tarea.  Yo en lo particular he tenido una existencia en la que una de mis tareas es asistir a foros para hablarles a los demás.  Tengo un sistema muy peculiar para mis discursos pero lo único constante en el método es una pequeña petición que hago antes de hablar en donde le pido al universo en silencio me mande por lo menos una frase o una oración que pueda hacer que alguien reflexione con ella y mejore su vida.  En honor a mi mama y a su eterno brillante procedimiento de decirnos, como Silvio diría, la palabra precisa en el momento perfecto para sacarnos adelante.  Y tengo una pequeña lista que he mentalmente ensamblado de varias lecturas e investigaciones del tema, que trato de seguir para respetar mi creencia del extraordinario poder de las palabras.

1. Atento con la palabra "No". La frase que contiene No tiene tendencia a suprimir por completo la palabra Si.  Hay un relato de Puyi que dice hablándole a su discípulo el No es lo que el ser humano por alguna razón tiene programado para la vida es el Si el que hay que arrebatarle para ser felices.

2. Habla en positivo, di lo que quieres y no lo que no quieres, recuerda que el universo te está escuchando.  Trata de sustituir tus pensamientos negativos por su equivalente en positivo.  En vez decir: la noche está fatal, di en cambio sería fabuloso tener una noche linda.  Cuando utilices adjetivos para describir algo hazlo en positivo.


3. No uses la palabra "Pero", que niega todo lo que viene antes. Por ejemplo: "Luis es un ente pensante inteligente, luchador Pero..." Substituye el Pero por Y, cuando sea pertinente.


4. Erradica la palabra "Intentar", que acepta la posibilidad de falla. Por ejemplo: "Voy a intentar lograrlo”. Esto indica que haya una gran posibilidad de que no lo hagas, por tanto voy a "intentar". En vez di voy a lograrlo.


5. Olvida el "No puedo" o "No Logro", que dan idea de impedimento. Usa No podía o No lograba, que admite que vas a lograr, que vas a poder.


5. Cuidado con las palabras "Debo", "Tengo" o "Necesito", que suponen que algo externo controla tu vida. En lugar de ellas usa Aspiro, Decido, Voy.


6. Habla de los problemas o de las descripciones negativas de ti mismo, utilizando el verbo en pasado. Esto libera el presente. Por ejemplo, "Yo tenía retos para hacer eso..." 


7. Habla de los cambios deseados para el futuro utilizando el tiempo presente del verbo. Por ejemplo: en lugar de decir "Voy a alcanzar", di "Estoy alcanzando".


8. Substituye el "Si" por "Cuando". Por ejemplo: en lugar de decir "Si consigo llegar a tener pareja me la pasare increíble", di "Cuando tenga pareja lo pasaremos maravilloso y seremos un gran equipo.


9. Substituye "Espero" por Sé. Por ejemplo: en lugar de decir "Espero salir adelante", di "Sé que voy a salir adelante". Esperar ocasiona vacilaciones y atenúa el lenguaje.


10. Substituye lo "Condicional" por lo Presente. Por ejemplo: En lugar de decir "Me gustaría agradecer su presencia", di "Agradezco su presencia". El verbo en presente es más valiente y determinado

11.  Jamás hables mal de nadie, como dice mi mamá acuérdate de lo que decía la mamá de Tambor en Bambi, si no tienes algo bueno que decir de los demás mejor quédate callado.  Si tu comentario no va a aportar nada bueno, respira y déjalo ir. 

12.  Se gentil y bueno con las palabras para ti mismo y para los demás.  Se compasivo y apoyador contigo mismo.  Se tu propio porrista y el porrista de tus seres queridos, ten diálogos interiores y recuérdate a ti mismo que puedes cambiar el mundo y mejorarlo y tienes que empezar con el tuyo. 

No olvides el inmenso poder que tienes de motivar e incitar al crecimiento de los demás, tus amigos, tus hermanos, tus colegas de trabajo, tu equipo, tu familia, tu pareja.  El poder de fortalecer a los demás a través de tus palabras motivándolos es una fuerza universal, celebrando sus habilidades y logros, recordándoles el poder de su fuerza interior: Diles tu siempre puedes, nosotros vamos a lograrlo juntos porque yo estoy aquí por ti, todo lo vamos a superar.  No olvides que en tus manos puede estar que alguien alcance su potencial.

Concientizarse del poder de las palabras es muy importante. Lo que nos diferencia de los animales es el sonido ordenado que transmite la sabiduría, el conocimiento, la generosidad de un buen corazón y la capacidad de comunicación.

Necesitamos estar alertas a hablar correctamente, como diría Miguel de Alba positivamente, claramente, sin dobles-sentidos o palabras negativas, es un camino para el control de nuestras facultades, utilizando así, un poco de aquella capacidad que despreciamos al utilizar solamente un décimo de nuestro poder divino.

El poder del uso consciente de nuestro lenguaje nos da la posibilidad de educar niños que van a saber que pueden ser lo que ellos quieran ser en el mundo, de darle esperanza a la gente que más lo necesita, de dar una palabra de aliento para aquel que está a punto de lograrlo, de darle amor a quien más queremos y así garantizar una existencia de apreciación y evolución.  Recordar que esas palabras pueden cambiar por completo la vida de alguien para bien y su destino.   No te salves de utilizar para el bien de tu mundo y los que pertenecen a el de ese gran poder: el de la impactante y transformacional fuerza que tienen las palabras.