La Lucha es Algo Hermoso

 
IMG_3106.JPG

La Lucha es Algo Hermoso

El camino a una decisión transformadora. 

Mi amiga Linda y yo nos encontramos dos semanas después de que renuncie de mi trabajo para platicar.  Linda y yo trabajamos juntas varios años en la misma organización. Ella renunció un año antes para empezar a vivir una gran aventura concentrándose en experiencias que le daban felicidad y la hacían sentir realizada.

Ese viernes soleado Linda llegó para reunirse conmigo y se veía simplemente espectacular. Al caminar, una luz esplendorosa irradiaba a su alrededor, algo realmente mágico.  Entonces al recibirla le dije: "Linda, estás preciosa" y me dijo, así te vas a ver tu muy pronto, yo sonreí. Sentí mucha paz cuando se sentó junto a mí. Lo primero que hizo fue agarrarme el brazo con una gran sonrisa y con sus ojos iluminados me dijo: “Estoy muy orgullosa de ti, éste es un gran paso amiga” refiriéndose a mi renuncia. Entonces prosiguió con auténticas palabras de apoyo y aliento, durante nuestra conversación ella compartió lo que había experimentado durante su propio proceso.

En ese preciso instante lo único que yo sentía era una gran emoción por todo lo que estaba pasando a mi alrededor. Hoy realmente agradezco que haya compartido conmigo que aunque el proceso de transición conlleva un sin fin de emociones, el resultado final es realmente grandioso. 

“Algo muy importante que vas a vivir en los días después de dejar la organización es un proceso de sanación”. Yo la escuchaba atenta aunque en ese preciso momento no entendía a lo que se estaba refiriendo.  “No puedes saltarte ese paso," me dijo "y tienes que honrar lo que tu cuerpo, tu mente y tu alma necesiten durante la sanación, para que entonces puedas seguir tu camino con paso firme”.

Semanas más tarde supe enteramente a lo que se estaba refiriendo.  Sólo en un día, durante este proceso, he podido sentir 24 emociones diferentes:  éxtasis, dolor, felicidad, tristeza, ansiedad. Siempre he sabido que las emociones son la manera en que nuestro cuerpo y alma nos dan retroalimentación sobre el lugar en el que estamos parados.  Las emociones sirven un gran propósito en estos procesos de transición y cambio, tanto en la etapa previa como en la etapa posterior a los parteaguas.

Lo que pude aprender de mi proceso y que puedo compartir es que hay que abrazar lo que aparentemente es un desorden de emociones.  Para mí, el proceso ha sido muy interesante tanto para informar la decisión tan importante que tomé, como para vivirla a posteriori. Para mi el proceso de sanación del cual hablaba Linda se ha enfocado en escuchar a mi cuerpo y en dejarme ir, dejar ir la ansiedad que me provoca el no estar en control de lo que va a pasar en todo momento.  Esencialmente ha sido interesante abrazar el sentimiento de libertad y responsabilidad con el que me despierto por la mañana.

En el proceso previo a mi renuncia, viví un pequeño infierno. Me sentí traicionada, desilusionada y cansada.  Llore, reí, luché contra lo que estaba sintiendo y recé por un milagro. Pero el milagro de hecho se estaba creando dentro de mí. Poco a poco, el proceso dejó de ser acerca de mi trabajo, la posición o el ambiente y se volvió acerca de descubrir en profundidad lo que realmente estaba sucediendo conmigo.  Preguntas como: ¿Cómo quiero ser recordada a parte del rol y el papel que jugué en mi organización? ¿Qué historias quiero que se cuenten acerca de mi legado en el futuro que no tengan que ver con el trabajo que tuve por dos décadas? ¿Qué estoy haciendo mientras vivo? ¿En quién me quiero convertir? ¿Qué estoy dispuesta a hacer para trabajar en la próxima mejor versión de mi misma? ¿En dónde es que alcanzaré mi potencial? ¿En qué estoy dispuesta a invertir el día de hoy para convertirme en la mujer que quiero ser mañana?

Para contestar a todas estas preguntas tenía que asimilar y reconocer el crítico papel que yo y mis decisiones juegan en mi futuro, especialmente en la pregunta de cómo pasar mi tiempo.  Hacerme totalmente responsable de mi futuro era esencial para dar el primer paso que me ayudara a contestar a todas las preguntas de la manera más auténtica que se pudiera. Específicamente, tenía que dejar ir un poco de la Pili que yo había sido por dos décadas y salir de mi zona de confort para poderme enfocar en crear la estrategia y ejecutar el plan de en quién me quiero convertir.

Todas estas emociones envueltas en un hermoso caos interno me permitieron que me levantara de ese hoyo en donde me encontraba, recuperara las fuerzas y me inspirara en la persona audaz y arriesgada que yo era a los 20 años, para entonces poder invertir en la mujer que está forjándose en este preciso momento.  

Mi corazón inspirado e informado por todas estas emociones pre-renuncia hicieron que mi mente entendiera que era hora de levantarme y caminar. Me sentí muy incómoda y en una encrucijada, pero fue entonces cuando después de todo este alboroto interno algo maravilloso estaba sucediendo. La decisión estaba tomada: iba a renunciar.  Entendí el deber que tenía de luchar por mí para entonces resurgir llena de vida. Mi milagro emergió desde dentro con una paz muy grande y con todos mis sentidos alineados, estaba lista ya para dar ese gran primer paso hacia mi futuro.

Como dice Menchu, lo grandioso nunca ha emergido de zonas de confort. ¿Qué te están diciendo tus emociones? ¿En qué estás dispuesto a invertir hoy para convertirte en la persona que quieres ser mañana?